Si tienes enfermedad de Crohn o colitis, pueden ofrecerte tratamientos como inmunosupresores, medicamentos biológicos, 5-ASAs, corticoides y cirugía. Sin embargo, existen otros tratamientos menos comunes que pueden utilizarse junto con la medicación habitual para ayudar a manejar la enfermedad. Esta información revisa algunos de estos tratamientos. Está dirigida a personas que viven con enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o colitis microscópica.
Si tienes enfermedad de Crohn o colitis, pueden ofrecerte tratamientos como inmunosupresores, medicamentos biológicos, 5-ASAs, corticoides y cirugía. Sin embargo, existen otros tratamientos menos comunes que pueden utilizarse junto con la medicación habitual para ayudar a manejar la enfermedad.
Esta información revisa algunos de estos tratamientos. Está dirigida a personas que viven con enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o colitis microscópica.
Datos clave sobre otros tratamientos
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Existen múltiples tratamientos que pueden utilizarse junto con la medicación habitual para ayudar a manejar la enfermedad.
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Algunos medicamentos pueden ayudar a controlar síntomas como diarrea, cólicos abdominales y dolor.
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Los antibióticos pueden tratar complicaciones asociadas a la enfermedad de Crohn o la colitis.
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Los suplementos nutricionales pueden ayudar cuando existen niveles bajos de vitaminas o minerales.
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Puede ser necesario utilizar medicamentos adicionales para prevenir efectos secundarios o cuando los tratamientos habituales no están siendo eficaces.
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Algunas personas pueden acceder a nuevos tratamientos a través de ensayos clínicos.
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La experiencia con la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es diferente en cada persona. El tratamiento debe individualizarse.
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Algunos tratamientos pueden no ser adecuados si se está intentando concebir, durante el embarazo o la lactancia.
Siempre es importante hablar con el equipo médico antes de iniciar un tratamiento nuevo e informar sobre otras enfermedades o medicamentos que se estén tomando.
Medicamentos para ayudar con los síntomas
Existen varios medicamentos que pueden aliviar síntomas como diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Estos medicamentos no reducen la inflamación que causa los síntomas, pero pueden ayudar a controlarlos.
Algunos están disponibles sin receta. Siempre debe leerse el prospecto antes de tomarlos y consultar con el profesional de salud.
Ciertos medicamentos pueden no ser adecuados según el tipo de enfermedad o pueden interactuar con el tratamiento habitual. Algunos también pueden enmascarar síntomas importantes.
Todos los medicamentos pueden producir efectos secundarios. La información detallada suele encontrarse en el prospecto correspondiente.
Medicamentos antidiarreicos (antimotilidad)
Se utilizan para tratar la diarrea recurrente. Incluyen loperamida y fosfato de codeína.
Actúan ralentizando el tránsito intestinal, permitiendo que se absorba más agua y que las heces sean más firmes y menos frecuentes.
No deben utilizarse si:
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Hay un brote activo.
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Existe fiebre alta (38 °C o más).
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Hay sangre en las heces.
En estas situaciones pueden aumentar el riesgo de una complicación rara y grave llamada megacolon tóxico, en la que el colon se dilata excesivamente debido a la inflamación y acumulación de gas, con riesgo de perforación e infección grave.
Tampoco suelen recomendarse si existe un estrechamiento del intestino (estenosis).
Posibles efectos secundarios:
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Estreñimiento
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Dolor de cabeza
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Náuseas
Solo deben utilizarse si el equipo médico confirma que es seguro hacerlo.
Antiespasmódicos
Relajan los músculos del intestino y ayudan a aliviar cólicos y espasmos abdominales. Incluyen mebeverina, butilbromuro de hioscina y citrato de alverina.
Suelen utilizarse en síndrome de intestino irritable, pero pueden ayudar si existen síntomas similares junto con Crohn o colitis.
Posibles efectos secundarios:
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Náuseas
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Mareo
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Dolor de cabeza
En raras ocasiones pueden producir reacciones alérgicas graves, como dificultad para respirar o hinchazón facial. Ante estos síntomas se debe suspender el medicamento y buscar atención médica.
Agentes formadores de volumen (fibra)
Incluyen productos a base de fibra vegetal como la cáscara de ispágula (psyllium). Pueden utilizarse tanto para estreñimiento como para diarrea.
Actúan aumentando el volumen de las heces y favoreciendo un tránsito intestinal más regular.
No deben utilizarse si existe estenosis intestinal.
Pueden interferir con la absorción de otros medicamentos, por lo que suele recomendarse separar su toma al menos una hora.
Posibles efectos secundarios:
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Gases e hinchazón
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Reacciones alérgicas leves
En raras ocasiones pueden producir reacciones alérgicas graves.
Secuestradores de sales biliares
Se utilizan para tratar diarrea causada por mala absorción de sales biliares, especialmente cuando el íleon está afectado o ha sido parcialmente extirpado.
Actúan uniéndose a las sales biliares e impidiendo que lleguen al colon.
Incluyen colestiramina y colesevelam.
Posibles efectos secundarios:
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Hinchazón abdominal
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Náuseas
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Estreñimiento
Pueden interferir con la absorción de otros medicamentos, por lo que es necesario espaciar las tomas.
Laxantes
Pueden recomendarse laxantes osmóticos como lactulosa o macrogol para el estreñimiento.
Aumentan el contenido de agua en el intestino, facilitando la evacuación.
Pueden causar:
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Diarrea
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Gases
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Cólicos
No siempre se recomiendan durante un brote activo.
Antiflatulentos
La simeticona puede ayudar a aliviar gases e hinchazón al romper las burbujas de gas atrapadas.
Los efectos secundarios son poco frecuentes, aunque pueden ocurrir reacciones alérgicas graves en casos raros.
Antieméticos
Algunos tratamientos o la propia enfermedad pueden causar náuseas. Medicamentos como metoclopramida, proclorperazina o ciclizina pueden utilizarse.
Posibles efectos secundarios:
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Somnolencia
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Alteraciones del movimiento
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Debilidad
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Cambios en el estado de ánimo
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Diarrea
Analgésicos
El dolor articular y abdominal puede requerir tratamiento.
El paracetamol suele considerarse la opción más segura, siguiendo siempre la dosis recomendada.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)
Incluyen ibuprofeno, naproxeno y diclofenaco.
Pueden empeorar los síntomas o desencadenar brotes, por lo que solo deben utilizarse si el médico lo indica.
La aspirina no suele recomendarse como analgésico en Crohn o colitis, ya que puede aumentar el riesgo de brote.
Las presentaciones tópicas (geles o cremas) tienen menor riesgo intestinal.
Opiáceos
Incluyen codeína y dihidrocodeína. Son analgésicos más potentes.
Posibles efectos secundarios:
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Náuseas
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Estreñimiento
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Somnolencia
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Cambios en el estado de ánimo
Pueden generar dependencia si se utilizan de forma prolongada.
No se prescriben durante brotes graves de colitis por el riesgo de megacolon tóxico.
Antidepresivos
Dosis bajas de algunos antidepresivos, como amitriptilina, pueden ayudar a controlar dolor intestinal incluso sin depresión.
Los efectos secundarios suelen ser leves y mejorar con el tiempo.
Antibióticos
Se utilizan para tratar complicaciones como:
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Abscesos
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Fístulas
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Pouchitis (inflamación del reservorio ileoanal)
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Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado
En Crohn pueden ayudar especialmente cuando el colon está afectado o tras cirugía.
No suelen utilizarse para tratar colitis activa, ya que no han demostrado mejorar los síntomas.
Infección por Clostridioides difficile
Las personas con EII tienen mayor riesgo de desarrollar infección por C. difficile, especialmente si toman antibióticos.
Los síntomas incluyen:
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Diarrea
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Fiebre
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Dolor abdominal
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Náuseas
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Pérdida de apetito
Ante estos síntomas debe consultarse de inmediato.
Metronidazol
Antibiótico frecuente en Crohn.
Puede administrarse por vía oral, rectal o intravenosa.
Efectos secundarios comunes:
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Náuseas
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Pérdida de apetito
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Sabor metálico
No debe consumirse alcohol durante el tratamiento ni al menos dos días después de finalizarlo.
Ciprofloxacino
Otro antibiótico utilizado en Crohn cuando otras opciones no son adecuadas.
Puede causar:
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Náuseas
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Diarrea
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Sensibilidad a la luz
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Lesión de tendones
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Cambios en el estado de ánimo
Puede interactuar con metotrexato y suplementos de hierro.
Tratamientos nutricionales y suplementos
La malnutrición es frecuente en EII debido a inflamación, síntomas o alteraciones en la absorción.
Se pueden realizar análisis para detectar deficiencias.
Hierro
La deficiencia de hierro puede causar anemia y fatiga.
Puede tratarse con suplementos orales o infusión intravenosa en casos de anemia grave, intolerancia o brote activo.
Los suplementos orales pueden causar:
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Estreñimiento
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Diarrea
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Dolor abdominal
Vitamina B12
La deficiencia es frecuente en Crohn que afecta el íleon o tras cirugía.
Puede tratarse con inyecciones.
Posibles efectos secundarios:
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Náuseas
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Mareo
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Dolor de cabeza
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Reacciones cutáneas
Calcio y vitamina D
El riesgo de osteoporosis es mayor en EII, especialmente con uso de corticoides.
Los suplementos pueden ayudar a proteger la salud ósea.
Ácido fólico
Puede ser necesario en caso de deficiencia o durante tratamiento con metotrexato.
Se administra habitualmente una vez por semana en días distintos al metotrexato.
Probióticos
Son microorganismos vivos que pueden ayudar a restaurar el equilibrio bacteriano intestinal.
Existe evidencia limitada de beneficio en colitis para mantener la remisión, pero no suficiente para recomendarlos de forma general.
No hay evidencia sólida de beneficio en Crohn.
Tratamiento nutricional intensivo
En casos de desnutrición grave puede utilizarse nutrición líquida oral, por sonda o intravenosa para asegurar aporte adecuado de energía y nutrientes.
Otros medicamentos
Inhibidores de la bomba de protones
Pueden utilizarse junto con corticoides para proteger el estómago.
Posibles efectos secundarios:
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Dolor de cabeza
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Diarrea
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Dolor abdominal
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Náuseas
No se recomiendan en colitis microscópica.
Alopurinol
Puede combinarse con azatioprina o mercaptopurina para mejorar su eficacia y reducir toxicidad hepática.
Requiere ajuste de dosis y seguimiento médico.
Ciclosporina y tacrolimus
Inmunosupresores utilizados en casos graves cuando otros tratamientos no han funcionado.
Ciclosporina puede emplearse en brotes graves de colitis.
Tacrolimus puede utilizarse en proctitis.
Ambos requieren prescripción y seguimiento estrecho.
Tratamientos potenciales futuros
La investigación en nuevos tratamientos continúa. Algunos pueden estar disponibles en ensayos clínicos.
Trasplante de microbiota fecal (TMF)
Consiste en transferir bacterias intestinales saludables desde un donante.
Se utiliza principalmente para infecciones recurrentes por C. difficile.
Existe investigación en colitis, pero su uso en Crohn aún requiere más evidencia.
Trasplante de células madre
Puede ayudar a reparar tejido intestinal dañado en algunos casos de Crohn. Actualmente se investiga en ensayos clínicos.
Medicamentos derivados del cannabis
Algunas personas refieren mejoría sintomática, pero la evidencia es insuficiente para recomendar su uso como tratamiento.
La regulación varía según el país y su uso debe discutirse con el equipo médico.
Terapias complementarias y alternativas
Incluyen aloe vera, curcumina, aceites de pescado (omega-3) y ajenjo, entre otras.
La evidencia es limitada y no suficiente para recomendarlas como tratamiento principal.
Siempre debe informarse al equipo médico antes de iniciar cualquier terapia complementaria y continuar con el tratamiento convencional indicado.
Sobre esta información
Esta información se basa en evidencia clínica disponible y está diseñada para apoyar decisiones informadas.
No sustituye la orientación individualizada de un profesional de salud.