Infliximab es un tratamiento común para personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Esta información puede ayudarte a decidir si este tratamiento es adecuado para ti. Incluye: Cómo funciona el medicamento, Qué puedes esperar del tratamiento Posibles efectos secundarios Suspensión o cambio de tratamiento
Infliximab es un tratamiento común para personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.
Esta información puede ayudarte a decidir si este tratamiento es adecuado para ti. Incluye:
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Cómo funciona el medicamento
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Qué puedes esperar del tratamiento
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Posibles efectos secundarios
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Suspensión o cambio de tratamiento
Es posible que esta información incluya términos médicos que no conozcas. Se recomienda consultar un glosario médico si necesitas aclaraciones.
Esta información no sustituye la orientación de tu profesional de salud. Habla con tu equipo especializado en enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o revisa el prospecto que acompaña a tu medicamento para obtener más detalles.
Datos clave sobre infliximab
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Infliximab se utiliza para tratar enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa en adultos. También puede administrarse en niños a partir de los seis años. No funciona en todas las personas.
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Inicialmente se administra mediante infusión intravenosa (a través de un goteo en una vena del brazo). Posteriormente, en adultos, puede administrarse por infusión o por inyección subcutánea (debajo de la piel).
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Infliximab modifica la forma en que funciona el sistema inmunológico, lo que puede aumentar el riesgo de infecciones. Puede ser necesario adoptar medidas adicionales de protección.
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Informa a tu equipo de EII si presentas efectos secundarios o signos de infección.
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No deben administrarse vacunas vivas mientras estés en tratamiento con infliximab. Las vacunas anuales contra la influenza y COVID-19 son seguras porque no son vacunas vivas.
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En general, se considera seguro durante el embarazo, pero debe evaluarse individualmente con el equipo médico si estás planeando un embarazo.
Otros nombres de este medicamento
Infliximab para infusión se comercializa con diferentes nombres, entre ellos:
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Flixabi
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Inflectra
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Remicade
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Remsima
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Zessly
El nombre comercial de infliximab para inyección subcutánea es Remsima SC.
La inyección subcutánea se aplica en el tejido graso justo debajo de la piel. Este medicamento se prescribe por nombre comercial.
Remicade fue la primera marca de infliximab. Flixabi, Inflectra, Remsima y Zessly son biosimilares. Esto significa que son muy similares a Remicade y tienen los mismos efectos terapéuticos, aunque pueden existir pequeñas diferencias en algunos componentes. La marca administrada no cambia la eficacia del tratamiento.
Qué es infliximab y cómo funciona
Infliximab pertenece a un grupo de medicamentos llamados biológicos. Estos medicamentos se producen mediante procesos biológicos en laboratorio utilizando células vivas.
Es un anticuerpo que actúa contra una proteína llamada factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa). Esta proteína se produce de forma natural en el organismo y ayuda a combatir infecciones. Sin embargo, niveles elevados pueden dañar las células del intestino y contribuir a la inflamación.
Infliximab se une al TNF-alfa y bloquea su efecto, reduciendo la inflamación intestinal y ayudando a aliviar los síntomas.
Infliximab se clasifica como un medicamento anti-TNF.
Otros medicamentos anti-TNF incluyen:
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Adalimumab
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Golimumab
Por qué te han ofrecido infliximab
Infliximab puede ser recomendado si tienes enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa de moderada a grave y otros tratamientos no han sido eficaces, han dejado de funcionar o no han sido bien tolerados.
En algunas situaciones, puede indicarse en etapas más tempranas de la enfermedad si el equipo médico considera que existe un mayor riesgo de complicaciones o progresión. El objetivo es controlar la inflamación de manera más profunda y sostenida.
Infliximab también puede utilizarse cuando existen manifestaciones fuera del intestino, como inflamación en articulaciones, piel u ojos, o cuando hay complicaciones como fístulas en enfermedad de Crohn.
El propósito del tratamiento es:
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Reducir la inflamación intestinal
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Mejorar los síntomas
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Favorecer la cicatrización de la mucosa
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Disminuir el riesgo de hospitalización o cirugía
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Mantener la enfermedad en remisión
La decisión de iniciar infliximab se basa en una evaluación individual que considera:
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La actividad y extensión de la enfermedad
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Tratamientos previos y su respuesta
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Resultados de estudios clínicos e imagenológicos
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Estado general de salud
El tratamiento biológico no se indica de manera automática. Forma parte de una estrategia estructurada cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida y reducir el daño inflamatorio a largo plazo.
Cómo se administra infliximab
Infliximab se administra inicialmente mediante infusión intravenosa. Esto significa que el medicamento se introduce lentamente en una vena del brazo a través de un sistema de goteo.
La primera fase del tratamiento se conoce como fase de inducción. Generalmente consiste en varias infusiones administradas en las primeras semanas. Posteriormente, si el tratamiento está funcionando, se continúa con infusiones de mantenimiento a intervalos regulares.
Cada infusión suele durar entre una y dos horas. Durante la administración, el personal de salud supervisa el proceso para asegurarse de que el medicamento se tolere adecuadamente.
En adultos, también puede utilizarse una presentación subcutánea después de completar la fase inicial intravenosa. La inyección subcutánea se aplica en el tejido graso debajo de la piel, habitualmente en el abdomen o el muslo. En algunos casos, la persona puede aprender a administrársela en casa tras recibir la capacitación adecuada.
La frecuencia de administración puede variar según:
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La respuesta al tratamiento
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El peso corporal (en el caso de la formulación intravenosa)
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Los niveles del medicamento en sangre
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La presencia de síntomas o inflamación persistente
Es posible que el equipo médico realice análisis periódicos para evaluar cómo está funcionando el tratamiento y si es necesario ajustar la dosis o el intervalo entre aplicaciones.
El objetivo es mantener un nivel terapéutico adecuado que permita controlar la inflamación de forma sostenida.
Qué puedes esperar del tratamiento
Infliximab no actúa de forma inmediata. Algunas personas pueden notar mejoría en las primeras semanas, mientras que en otras el efecto puede tardar más tiempo en ser evidente.
Durante la fase inicial, el objetivo es reducir la inflamación activa y mejorar síntomas como diarrea, dolor abdominal, sangrado rectal o fatiga. A medida que el tratamiento avanza, se busca mantener la enfermedad en remisión y prevenir recaídas.
En muchos casos, además de la mejoría clínica, el equipo médico evaluará:
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Marcadores inflamatorios en sangre
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Estudios de imagen
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Evaluaciones endoscópicas
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Niveles del medicamento en sangre
La mejoría sintomática no siempre significa que la inflamación haya desaparecido por completo. Por eso, el seguimiento estructurado es parte fundamental del tratamiento.
Si infliximab funciona adecuadamente, puede:
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Reducir la frecuencia e intensidad de los brotes
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Disminuir la necesidad de corticosteroides
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Favorecer la cicatrización de la mucosa intestinal
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Reducir el riesgo de hospitalización o cirugía
No todas las personas responden al tratamiento. Algunas pueden experimentar una respuesta parcial o perder respuesta con el tiempo. En esos casos, el equipo médico puede considerar ajustar la dosis, modificar la frecuencia o evaluar otras opciones terapéuticas.
El seguimiento continuo permite tomar decisiones informadas y oportunas.
Efectos secundarios y riesgos
Como todos los medicamentos, infliximab puede causar efectos secundarios. No todas las personas los presentan, y en muchos casos son leves y manejables.
Debido a que infliximab actúa sobre el sistema inmunológico, puede aumentar el riesgo de infecciones. Estas pueden incluir infecciones respiratorias, urinarias o cutáneas. Es importante informar al equipo médico si presentas:
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Fiebre
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Tos persistente
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Dificultad para respirar
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Dolor al orinar
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Lesiones cutáneas inusuales
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Sensación general de malestar
Antes de iniciar el tratamiento, generalmente se realizan pruebas para descartar infecciones latentes, como tuberculosis o hepatitis, ya que estas pueden reactivarse durante el tratamiento inmunosupresor.
Reacciones durante la infusión
Algunas personas pueden experimentar reacciones durante o poco después de la infusión intravenosa. Estas pueden incluir:
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Dolor de cabeza
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Mareo
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Enrojecimiento
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Picazón
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Dificultad respiratoria leve
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Cambios en la presión arterial
El personal de salud supervisa la administración para detectar y manejar cualquier reacción de manera oportuna.
Otros posibles efectos secundarios
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Erupciones cutáneas
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Fatiga
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Dolor articular
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Alteraciones en pruebas de función hepática
En casos poco frecuentes, pueden presentarse efectos adversos más graves, como infecciones severas o reacciones inmunológicas importantes. El seguimiento regular permite identificar estos riesgos de manera temprana.
Riesgo a largo plazo
El uso prolongado de medicamentos inmunomoduladores puede asociarse con un ligero aumento en el riesgo de ciertos tipos de cáncer, aunque este riesgo es bajo y debe evaluarse en el contexto del beneficio de controlar la inflamación crónica.
La inflamación no controlada también implica riesgos significativos. Por ello, la decisión terapéutica siempre se basa en un balance entre beneficios y posibles efectos adversos.
Mantener una comunicación abierta con el equipo médico y acudir a los controles programados es parte esencial del tratamiento seguro.
Embarazo y lactancia
Si estás embarazada, planeas un embarazo o estás en período de lactancia, es importante hablar con tu equipo médico antes de iniciar o continuar infliximab.
En general, infliximab se considera compatible con el embarazo cuando el beneficio de mantener la enfermedad controlada supera los posibles riesgos. La inflamación activa no controlada puede tener un impacto negativo tanto en la persona gestante como en el desarrollo del embarazo. Por ello, mantener la enfermedad en remisión suele ser una prioridad.
Infliximab puede atravesar la placenta, especialmente en el tercer trimestre. Esto no significa necesariamente que cause daño, pero puede influir en el esquema de vacunación del recién nacido durante los primeros meses de vida. El equipo médico puede ofrecer recomendaciones específicas según cada caso.
En cuanto a la lactancia, la cantidad de infliximab que pasa a la leche materna es mínima y, en la mayoría de los casos, no se considera clínicamente significativa. Aun así, la decisión debe individualizarse.
La planificación del embarazo en el contexto de enfermedad inflamatoria intestinal forma parte de una estrategia de cuidado integral. Conversar anticipadamente con el equipo médico permite ajustar el tratamiento si es necesario y reducir riesgos.
Suspensión o cambio de tratamiento
No se recomienda suspender infliximab sin orientación médica. Aunque puedas sentirte mejor, la inflamación puede persistir a nivel microscópico. Interrumpir el tratamiento sin supervisión puede aumentar el riesgo de recaída.
En algunas situaciones, el equipo médico puede considerar modificar o suspender infliximab, por ejemplo:
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Si no hay respuesta adecuada tras un período razonable
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Si se pierde respuesta con el tiempo
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Si aparecen efectos secundarios significativos
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Si se desarrollan anticuerpos contra el medicamento
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Si existen cambios en el estado de salud que lo justifiquen
En caso de pérdida de respuesta, pueden evaluarse diferentes estrategias:
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Ajustar la dosis
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Reducir el intervalo entre administraciones
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Medir niveles del medicamento en sangre
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Cambiar a otro tratamiento biológico con diferente mecanismo de acción
Si se decide suspender infliximab, el equipo médico establecerá un plan estructurado de seguimiento para detectar cualquier signo temprano de reactivación de la enfermedad.
Reiniciar infliximab después de una interrupción prolongada puede aumentar el riesgo de reacciones durante la infusión. Por ello, cualquier cambio debe realizarse de manera planificada.
El objetivo no es únicamente controlar síntomas, sino mantener la enfermedad bajo control a largo plazo. Las decisiones terapéuticas forman parte de una estrategia integral basada en evaluación continua y diálogo informado.