Mantenerse activo es importante para todas las personas. Actualmente existe poca evidencia sobre cómo el ejercicio afecta específicamente a la Colitis Microscópica. La mayor parte de la investigación en Enfermedad Inflamatoria Intestinal se centra en la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa. Cuando en esta información utilizamos el término “Colitis”, nos referimos a Colitis Ulcerosa.
No siempre es fácil mantenerse físicamente activo si vives con Crohn o Colitis. Sin embargo, la actividad física es importante para la salud física y mental. Esta información puede ayudarte a:
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Comprender cómo el ejercicio puede influir en Crohn o Colitis
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Reconocer los beneficios de ejercitarte
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Pensar en maneras de aumentar tu nivel de actividad física
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Entender cómo mantenerte activo después de una cirugía o si vives con un estoma
Mantenerse activo es importante para todas las personas. Actualmente existe poca evidencia sobre cómo el ejercicio afecta específicamente a la Colitis Microscópica. La mayor parte de la investigación en Enfermedad Inflamatoria Intestinal se centra en la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa. Cuando en esta información utilizamos el término “Colitis”, nos referimos a Colitis Ulcerosa.
Es posible que encuentres términos médicos que no te resulten familiares. Si algo no está claro, puedes consultarlo con tu equipo médico.
Datos clave sobre mantenerse activo con Crohn o Colitis
Hacer ejercicio con Crohn o Colitis es seguro y no debería provocar un brote.
Mantenerte activo puede ayudar a reducir la fatiga y mejorar el bienestar mental.
Las personas adultas deberían intentar realizar 150 minutos (dos horas y media) de actividad física de intensidad moderada cada semana.
Después de una operación, se debe evitar el ejercicio intenso durante al menos las primeras 4 a 6 semanas. Posteriormente, es recomendable aumentar la actividad de forma gradual.
Los cinturones o fajas pueden ayudar a sostener los músculos abdominales al hacer ejercicio si tienes un estoma.
Mantenerse activo
No siempre es fácil mantenerse físicamente activo si vives con Crohn o Colitis. Sin embargo, la actividad física es importante para la salud física y mental. Es seguro realizar actividad física o ejercicio si tienes Crohn o Colitis. La investigación actual sugiere que no provoca brotes.
Puede resultar difícil mantenerse activo si la enfermedad es grave. Síntomas como dolor abdominal o articular, fatiga o urgencia para evacuar pueden interferir. En algunas personas, la actividad puede desencadenar síntomas. Sin embargo, la mayoría de las personas con Crohn o Colitis refieren sentirse mejor al ejercitarse. Algunas describen tener más energía, dormir mejor y experimentar menos síntomas intestinales.
Mantenerse activo puede mejorar el bienestar mental y la calidad de vida, además de reducir la fatiga. También podría tener efectos positivos sobre la enfermedad, como disminuir el riesgo de brotes. Se cree que el ejercicio regular podría contribuir a reducir la inflamación. Esto se ha observado en otras enfermedades crónicas, aunque se necesita más investigación específica en EII.
La mayoría de los estudios han incluido personas en remisión o con enfermedad levemente activa, realizando actividades de intensidad baja o moderada.
La actividad de intensidad moderada es aquella en la que aumenta la frecuencia cardíaca y puedes hablar, pero no cantar. Ejemplos incluyen caminar a paso ligero o andar en bicicleta.
La actividad de alta intensidad implica respirar con mayor esfuerzo y no poder decir más que algunas palabras sin detenerse a tomar aire. Ejemplos incluyen correr, clases aeróbicas o deportes competitivos. Existe menos información sobre ejercicio de alta intensidad en personas con Crohn o Colitis, aunque investigaciones iniciales sugieren que puede ser seguro y satisfactorio.
Recomendaciones generales de actividad física
Se recomienda que las personas adultas intenten realizar:
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Al menos 150 minutos (dos horas y media) de actividad de intensidad moderada cada semana
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Ejercicios de fortalecimiento muscular en dos o más días por semana, trabajando los principales grupos musculares (piernas, caderas, espalda, abdomen, pecho, hombros y brazos)
Estas recomendaciones incluyen personas mayores, embarazadas o con discapacidad.
No existen recomendaciones específicas para ejercitarse con Crohn o Colitis. Lo más adecuado dependerá del nivel de actividad de tu enfermedad y de tus síntomas en ese momento.
Si actualmente no eres muy activo o tus síntomas lo dificultan, intenta aumentar la actividad gradualmente. Caminar en lugar de usar el automóvil o subir escaleras en lugar de usar elevador pueden ser buenos comienzos. Reducir el tiempo que pasas sentado también puede ayudar.
Sé amable contigo mismo. Si no te sientes con energía, evita exigirte demasiado.
Si te resulta difícil aumentar tu actividad física, habla con tu equipo de EII o con tu médico. Pueden orientarte según tu situación personal.
Ejercicio después de una cirugía
La cirugía para Crohn o Colitis puede representar un impacto físico y emocional.
Después de cualquier cirugía, se recomienda comenzar a moverte tan pronto como sea posible. Al principio puede significar sentarte fuera de la cama y luego caminar lentamente. Es normal sentir tensión en la herida al ponerse de pie.
Debe evitarse el ejercicio intenso durante al menos varias semanas después de la cirugía. Esto incluye tareas domésticas exigentes y levantar objetos pesados durante las primeras cuatro a seis semanas, para permitir una adecuada cicatrización.
Si te han realizado una cirugía con estoma, puede ser necesario esperar más tiempo antes de levantar peso. Consulta con tu equipo quirúrgico o enfermería especializada para recibir orientación individualizada.
Mientras tanto, puedes realizar ejercicios suaves sentado o de pie. El ejercicio no debería causar dolor, aunque puede resultar incómodo. Comienza lentamente y aumenta la actividad según tu tolerancia.
El objetivo puede ser alcanzar caminatas de 30 minutos al día entre dos y tres meses después de la operación.
La cirugía abdominal mayor afecta los músculos del abdomen, lo que influye en la estabilidad central o “core”. La estabilidad central es importante para el equilibrio y la postura.
Los ejercicios de fortalecimiento del core pueden ayudar a prevenir dolor abdominal, dolor de espalda y hernias.
Las hernias son protrusiones bajo la piel que ocurren cuando el intestino atraviesa zonas debilitadas de la musculatura. Son más frecuentes después de cirugía.
Natación
Tu equipo médico puede orientarte sobre cuándo es seguro nadar. Esto dependerá del tipo de cirugía realizada y del tipo de actividad acuática que desees practicar.
Hacer ejercicio con un estoma
Tener un estoma no debería impedirte practicar la actividad física que disfrutas. Muchas personas retoman actividades que realizaban antes de la cirugía.
Una vez recuperado, el personal de enfermería especializado puede recomendar ejercicios para fortalecer los músculos abdominales y reducir el riesgo de hernias.
Incrementa la intensidad del ejercicio de forma gradual. No te apresures ni te exijas demasiado en poco tiempo.
Para actividades más intensas, puedes utilizar cinturones o fajas que brinden soporte al estoma y a los músculos abdominales. Consulta cuándo es seguro retomar deportes de contacto.
Natación con estoma
Las bolsas de ostomía son impermeables, por lo que es posible nadar. Existen cubiertas para filtros que evitan que se mojen.
Algunas personas prefieren utilizar una bolsa más pequeña al nadar. También existen fundas y trajes de baño diseñados para ofrecer mayor discreción y comodidad.
Suplementos de proteína
Algunas personas utilizan suplementos de proteína como parte de su rutina de ejercicio. Existe poca evidencia sobre sus efectos en personas con Crohn o Colitis.
Algunas investigaciones sugieren que la proteína de suero podría ayudar a reducir la inflamación intestinal. Sin embargo, otras evidencias indican que una dieta demasiado alta en proteínas podría asociarse a mayor riesgo de brote.
Los suplementos proteicos suelen ser altamente procesados y contienen múltiples ingredientes. Algunos podrían generar efectos secundarios con uso prolongado.
Siempre que sea posible, es preferible obtener proteínas a través de alimentos. Esto también aporta otros nutrientes esenciales.
Alimentos ricos en proteína incluyen huevos, queso, carne, pescado y legumbres.
Si decides utilizar suplementos, revisa cuidadosamente los ingredientes. Existen diferentes fuentes de proteína, como lácteas o vegetales. Elige una opción adecuada para ti. Por ejemplo, si los lácteos empeoran tus síntomas, evita proteínas derivadas del suero de leche.
Sigue las instrucciones del envase y utiliza la cantidad adecuada de agua al prepararlo.
Consejos prácticos para mantenerte activo
Escucha a tu cuerpo. Habrá días en los que la fatiga o los síntomas indiquen que necesitas descansar. Eso también forma parte del autocuidado.
En algunos casos, el ejercicio muy intenso puede empeorar síntomas cuando estás cerca de un brote. Priorizar el movimiento, incluso si es suave, puede ayudarte a mantener estabilidad.
Cualquier nivel de actividad es mejor que no hacer nada. El primer paso suele ser el más difícil.
La hidratación es especialmente importante, sobre todo en actividades prolongadas como carreras de larga distancia.
Si participas en clases grupales, puede darte tranquilidad informar al instructor, de forma privada, que vives con Colitis o Crohn.
Darte tiempo suficiente para ir al baño antes de ejercitarte puede reducir ansiedad.
Elegir actividades que disfrutes aumenta la probabilidad de mantener la constancia.
La fortaleza mental que desarrollas al convivir con una enfermedad crónica también puede ayudarte en el entrenamiento físico.
Busca actividades que aporten beneficios tanto físicos como mentales.