Esta información explica qué es la fatiga, qué puede causarla y posibles formas de controlarla.
¿Qué es la fatiga?
La fatiga es una sensación persistente de agotamiento físico, mental o ambos, que interfiere con la vida diaria y no se resuelve con el descanso habitual.
En personas con EII, la fatiga puede manifestarse como:
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Falta constante de energía
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Sensación de pesadez corporal
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Dificultad para concentrarse o pensar con claridad
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Baja motivación
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Sensación de “niebla mental”
Es un síntoma real, frecuente y muchas veces invisible para los demás, lo que puede dificultar explicarlo o hacerlo comprender.
¿Qué tan común es la fatiga en la EII?
La fatiga es muy frecuente en personas con EII:
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Es más común durante los brotes activos
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También puede persistir en periodos de remisión
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Algunas personas la describen como el síntoma más difícil de manejar, incluso más que el dolor o la diarrea
Esto ocurre porque la fatiga no depende de una sola causa, sino de varios factores que pueden coexistir.
¿Cómo puede afectar la fatiga tu vida diaria?
La fatiga no siempre afecta todo al mismo tiempo. Algunas áreas pueden verse más impactadas que otras.
Actividad física
Actividades cotidianas como caminar, hacer tareas domésticas o salir a comprar pueden sentirse desproporcionadamente difíciles. En algunos casos, el esfuerzo necesario para recuperarse después de una actividad es mucho mayor de lo habitual.
Vida social
La falta de energía puede llevar a cancelar planes, evitar reuniones o sentirse desconectado de otras personas. Conversar, concentrarse o simplemente “estar presente” puede requerir un esfuerzo extra.
Emociones
Vivir con fatiga puede generar frustración, enojo o sensación de pérdida de control. En algunas personas se asocia con ansiedad, bajo estado de ánimo o aislamiento.
Relaciones
La fatiga puede afectar la dinámica con la pareja, la familia o amigos. A veces aparece culpa por necesitar ayuda o la sensación de no ser comprendido.
Memoria y concentración
Es común experimentar dificultad para pensar con claridad, recordar cosas o tomar decisiones. En casos más intensos, incluso hablar puede sentirse agotador.
Trabajo y estudios
La fatiga puede afectar el rendimiento laboral o académico, dificultar cumplir horarios, concentrarse o mantener el mismo ritmo que antes.
¿Por qué ocurre la fatiga en la EII?
La fatiga en la EII suele ser el resultado de varios factores combinados, entre ellos:
Inflamación
La actividad inflamatoria libera sustancias en el cuerpo que pueden afectar músculos, cerebro y niveles de energía, incluso más allá de los síntomas digestivos.
Deficiencias nutricionales
La inflamación intestinal, la diarrea, la cirugía o una alimentación limitada pueden provocar deficiencias de nutrientes como hierro, vitamina B12, vitamina D, folato, entre otros, lo que contribuye a la fatiga.
Anemia
La anemia es frecuente en la EII y reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno, generando cansancio, debilidad y falta de energía.
Salud mental
El estrés, la ansiedad y la depresión pueden intensificar la fatiga y, al mismo tiempo, ser consecuencia de ella.
Medicación
Algunos tratamientos pueden afectar el sueño, la fuerza muscular o la energía general.
Sueño de mala calidad
El dolor, la urgencia intestinal, el estrés o los efectos secundarios de medicamentos pueden interrumpir el descanso, incluso cuando la enfermedad está en remisión.
Otros factores
Complicaciones fuera del intestino, cirugías previas, alteraciones del microbioma o reducción de masa muscular también pueden influir.
¿Qué se puede hacer frente a la fatiga?
No existe una solución única, pero sí hay estrategias que pueden ayudar:
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Revisar si la enfermedad está activa
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Evaluar anemia o deficiencias nutricionales
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Ajustar tratamiento médico cuando sea necesario
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Mantener una alimentación adecuada y buena hidratación
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Incorporar actividad física ligera y constante
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Cuidar la salud mental
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Mejorar hábitos de sueño
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Aprender a distribuir la energía disponible (“presupuestar energía”)
Hablar abiertamente de la fatiga con el equipo médico es clave. Aunque no siempre se pregunte directamente por ella, es un síntoma válido y relevante.
Un mensaje importante
La fatiga no es flojera, no es falta de voluntad y no define tu valor como persona.
Es parte de una condición compleja que afecta al cuerpo y a la mente.
Entenderla es el primer paso para manejarla mejor.
En EIIBD buscamos que la información ayude a las personas a poner nombre a lo que sienten, entenderlo y tomar decisiones mejor informadas, sin juicios y sin falsas promesas.